Salud

Qué es la diabetes tipo 5: la enfermedad recientemente reconocida que no respondería a los tratamientos tradicionales

La diabetes tipo 5 es una forma de la enfermedad que recientemente fue reconocida de manera oficial por la Federación Internacional de Diabetes (FID), luego de décadas de debate en la comunidad científica. Esta condición, distinta de los tipos de diabetes más conocidos, podría afectar a cerca de 25 millones de personas en el mundo y presenta características clínicas que la diferencian significativamente de la diabetes tipo 1 y tipo 2.

Aunque durante años fue objeto de discusión e incluso descartada como una entidad independiente, su reconocimiento formal marca un hito en la comprensión de la diabetes a nivel global. La condición fue descrita por primera vez en 1955 en Jamaica bajo el nombre de diabetes mellitus relacionada con la desnutrición, observándose principalmente en poblaciones con antecedentes de pobreza extrema y carencias alimentarias prolongadas.

Posteriormente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció brevemente esta categoría durante la década de 1980, pero la clasificación fue retirada en 1999 debido a la falta de evidencia concluyente. Desde entonces, su existencia permaneció en controversia hasta que nuevos estudios permitieron respaldar su diferenciación como un tipo específico de diabetes.

Características de la diabetes tipo 5

A diferencia de la diabetes tipo 1, que se caracteriza por la destrucción de las células productoras de insulina, y de la diabetes tipo 2, asociada principalmente a la resistencia a la insulina vinculada a factores de estilo de vida, la diabetes tipo 5 estaría relacionada con deficiencias nutricionales crónicas durante etapas clave del desarrollo.

Especialistas indican que esta condición tendría su origen en un desarrollo pancreático alterado como consecuencia de una insuficiencia nutricional prolongada. Esto implicaría una capacidad reducida del organismo para producir insulina, pero sin los mecanismos típicos de autoinmunidad o resistencia que caracterizan a otros tipos de diabetes.

Este perfil clínico particular supone un desafío relevante para el diagnóstico y tratamiento, ya que los enfoques terapéuticos habituales podrían no ser adecuados. De hecho, el uso de tratamientos tradicionales, como la administración de insulina, podría resultar ineficaz o incluso riesgoso en algunos casos.

Expertos han subrayado la importancia de distinguir correctamente el tipo de diabetes que presenta cada paciente, ya que un tratamiento incorrecto puede provocar complicaciones graves, como episodios de hipoglucemia, especialmente en contextos donde existe inseguridad alimentaria.

Importancia del reconocimiento oficial

El reconocimiento formal de la diabetes tipo 5 por parte de la FID ha permitido visibilizar una condición que, según especialistas, tendría una prevalencia comparable o incluso superior a la de otras enfermedades infecciosas de alto impacto global. La ausencia de una clasificación clara durante décadas habría dificultado el diagnóstico adecuado y el desarrollo de tratamientos específicos.

Una de las principales impulsoras de este reconocimiento ha sido la comunidad científica especializada en diabetes global, que ha advertido que millones de personas podrían haber sido mal diagnosticadas o tratadas bajo criterios diseñados para otros tipos de la enfermedad.

Próximos pasos y desafíos

Tras el reconocimiento oficial, la Federación Internacional de Diabetes estableció un grupo de trabajo internacional encargado de desarrollar criterios diagnósticos claros, lineamientos terapéuticos específicos y un registro global de investigación sobre la diabetes tipo 5. El objetivo es mejorar la detección temprana y evitar tratamientos inadecuados que puedan poner en riesgo la salud de los pacientes.

Si bien esta forma de diabetes ha sido identificada con mayor frecuencia en regiones de Asia y África, expertos advierten que no es un fenómeno exclusivo de esas zonas. América Latina y el Caribe también presentan condiciones de vulnerabilidad social y nutricional que podrían favorecer la presencia de esta enfermedad, lo que refuerza la necesidad de mayor investigación y vigilancia epidemiológica.

El reconocimiento de la diabetes tipo 5 abre una nueva etapa en el abordaje de la enfermedad a nivel mundial, poniendo el foco en la relación entre salud, nutrición y desigualdad social, y planteando importantes desafíos para los sistemas de salud, especialmente en países con altos índices de pobreza y malnutrición.

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