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¿Son más caros los alimentos saludables?

Columna escrita por Andrés Silva Montes, Investigador Escuela Ingeniería en Agronegocios, Universidad Central

En Chile, como en el mundo, hay interés por entender las barreras que enfrentan los hogares para acceder a una canasta de alimentos saludable. En el 2015, en un Estudio del Ministerio de Salud, CEPAL y la OPS determinó que un 27,1% de la población en Chile tiene dificultad de acceso, en base al ingreso, a una canasta de alimentos de calidad en términos nutricionales. Por su parte, el estudio Chile Come Sano (2017) de Jumbo GfK Adimark, que abarcó a más de dos mil personas, identificó que las actividades extraordinarias y el precio son las principales barreras para alimentarse saludablemente que señalan los chilenos. En resumen, el poder adquisitivo de los hogares, es decir, la relación entre precio de los alimentos y el nivel de ingreso, es potencialmente una de las mayores barreras de acceso de alimentos saludables que enfrentan las familias.

Cada cierto tiempo en el debate de políticas públicas alimentarias se escuchan argumentos, en un sentido o en otro, respecto de que comer saludable sería más barato que comer poco saludable. Por alimentos saludables entendemos frutas, verduras, legumbres y carnes y lácteos de bajo contenido graso. En cambio, los alimentos poco saludables serían aquellos altos en calorías, grasas o sodio.

Un pollo entero, una lechuga y dos tomates puede representar un almuerzo para cuatro personas por menos de seis mil pesos. Sin embargo, cuatro hamburguesas con queso podrían tener un precio mayor. Con ello, demostraríamos que comer saludable podría ser más barato que comer poco saludable.  Sin embargo, este simple análisis puede caer en sobre simplificaciones que no toman en cuenta nuestra vida cotidiana.

El pollo entero y las verduras, a diferencia de las hamburguesas, corresponden a alimentos que deben ser preparados para ser consumidos. Es decir, en el cálculo del precio total del almuerzo deberíamos incluir el gas, uso de utensilios de cocina y tiempo. En cambio, las hamburguesas con queso corresponden a un alimento listo para ser consumido. Hay al menos tres factores que hacen una diferencia relevante entre un alimento saludable y uno poco saludable: su composición nutritiva, tiempo de preparación y la conveniencia (fácil acceso).

La alimentación saludable generalmente incluye productos frescos de más difícil y costosa preservación (por ejemplo, refrigeración), más breve vida útil, y muchas veces, por su alto contenido de agua y fibra pueden saciar menos que un alimento más denso y altamente energético. Sumado a ello, comer saludable implica un mayor tiempo en preparación de los alimentos y los alimentos saludables tienden a ser de más difícil acceso. En resumen, es esperable que un almuerzo a base alimentos saludables tenga un precio mayor que uno a base de alimentos poco saludables.

Entonces, ¿cómo comer saludable y cuidar el presupuesto? El secreto parece ser tan sencillo como antiguo. Planifique sus comidas y snacks entre comidas, cocine usted mismo sus alimentos (así sabrá con mejor certeza lo que come) y prepare su propio almuerzo saludable en día anterior. De esta forma, con estos tres simples consejos no solo estará comiendo más saludable y cuidando su presupuesto, sino estaremos creando un ambiente más saludable en nuestros hogares y trabajos, y mostrando un ejemplo positivo a nuestros hijos.  

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