Playas del litoral cambian antes de Fiestas Patrias: erosión y marejadas modifican el borde costero
Caleta Portales, Playa Acapulco, Reñaca, La Boca, La Chépica y El Quisco presentan cambios visibles tras los últimos temporales y marejadas. Menos arena, desniveles, grava y daños en infraestructura son parte del nuevo escenario.
A pocos días de las celebraciones de Fiestas Patrias, miles de personas se preparan para viajar hacia la Región de Valparaíso. Sin embargo, quienes visiten el litoral central podrían encontrarse con playas muy diferentes a las que conocieron durante el último verano.
Los sucesivos sistemas frontales y, especialmente, las marejadas han provocado procesos de erosión que han modificado distintos sectores del borde costero.
En algunas playas se observa una importante disminución de arena, mientras que en otras han aparecido desniveles de varios metros, acumulación de grava, socavones y daños en infraestructura cercana al mar.
Caleta Portales
En Valparaíso, uno de los cambios más evidentes se observa en Caleta Portales.
La pérdida de arena modificó considerablemente el nivel de la playa. Una de las escaleras que anteriormente permitía acceder directamente a la arena ahora evidencia la disminución del terreno producto de la erosión.
La mayor frecuencia e intensidad de las marejadas durante los últimos años ha contribuido a una pérdida constante de arena en distintos sectores del litoral.
Playa Acapulco
En Viña del Mar, Playa Acapulco también presenta importantes efectos asociados a los últimos temporales y marejadas.
El sector ha registrado daños en infraestructura costera y en las pasarelas que conectan distintos puntos de las playas, especialmente tras los últimos sistemas frontales.
Reñaca
En el sector 5 de Reñaca se puede observar uno de los efectos más característicos de las marejadas: un desnivel pronunciado en la arena conocido como “berma de tormenta”.
En algunos sectores, este desnivel puede alcanzar varios metros, dejando una especie de escalón entre la parte superior de la playa y la zona cercana al mar.
El fenómeno ha modificado considerablemente el ancho y la apariencia de la playa, situación que también ha sido advertida por residentes y visitantes habituales.
Playa La Boca
La erosión también ha afectado a Playa La Boca, en la desembocadura del río Aconcagua, conocida por sus condiciones para la práctica del surf.
El sector había experimentado períodos de recuperación natural de su arena. Sin embargo, los últimos temporales provocaron una nueva transformación del lugar.
Parte de la arena fue reemplazada por grava, bloques y restos provenientes de estructuras cercanas. Además, algunas instalaciones utilizadas por escuelas de surf sufrieron daños producto de la fuerza del oleaje.
Playa La Chépica
En la provincia de San Antonio, Playa La Chépica, en El Tabo, también muestra modificaciones en su borde costero.
Las lluvias y marejadas provocaron daños en sectores de la costanera recientemente habilitada y modificaron el espacio disponible de la playa.
Habitantes de la zona han observado durante los últimos años una reducción progresiva de la superficie de arena, situación que se hizo especialmente evidente tras los últimos temporales.
Playa El Quisco
En El Quisco, las precipitaciones también generaron cambios visibles.
El humedal asociado a la Quebrada El Batro se extendió hacia el sector de Playa El Quisco, modificando la apariencia del lugar.
Además, se han registrado socavones y otras alteraciones del terreno, con una afectación que vecinos consideran mayor a la observada después de eventos de lluvia anteriores.
¿Por qué están cambiando las playas?
La erosión costera es un proceso natural, pero su impacto puede aumentar cuando se combinan marejadas intensas, temporales y modificaciones realizadas en el borde costero.
La mayor frecuencia de estos eventos está provocando una pérdida de arena que puede mantenerse durante distintas épocas del año.
A esto se suma la intervención humana en las zonas costeras. La construcción de infraestructura y la urbanización cercana al mar pueden aumentar la exposición de las personas y las instalaciones frente a fenómenos naturales.
Los cambios observados en distintos puntos del litoral central evidencian la necesidad de avanzar hacia una planificación costera que considere los efectos de la erosión, las marejadas y el aumento de los eventos extremos.