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Estudios advierten sobre riesgo de grandes tsunamis en las costas de Valparaíso

La necesidad de fortalecer la prevención, la planificación territorial y la coordinación entre instituciones fue uno de los principales temas abordados en un seminario sobre riesgos sísmicos y tsunamigénicos realizado en Valparaíso. La actividad reunió a especialistas, organismos técnicos y representantes del mundo académico para analizar las amenazas naturales que enfrenta la zona central del país y cómo avanzar hacia territorios más resilientes.

Durante el encuentro se dieron a conocer investigaciones científicas que evidencian la ocurrencia histórica de grandes terremotos y tsunamis en las costas de la Región de Valparaíso. Los estudios sostienen que existe una percepción equivocada respecto a que la zona no enfrenta riesgos mayores de este tipo, debido a que los terremotos registrados en 1822, 1906 y 1985 generaron tsunamis de menor impacto.

Sin embargo, los análisis paleosismológicos muestran que en 1730 ocurrió un terremoto de gran magnitud que provocó inundaciones importantes en sectores costeros de Valparaíso, afectando incluso áreas donde actualmente existe alta densidad urbana. Según los especialistas, este evento habría tenido características distintas a los sismos recientes, ya que se originó en una ruptura más superficial de la zona de subducción.

Los investigadores advierten que han transcurrido cerca de 300 años desde aquel terremoto y que actualmente existiría acumulación de tensión en sectores superficiales frente a la costa central, situación que podría derivar en un nuevo evento de gran magnitud en el futuro.

Otro de los puntos abordados fue la vulnerabilidad del borde costero debido al crecimiento urbano y la instalación de infraestructura portuaria e industrial en zonas cercanas al mar. Ciudades como Valparaíso, Viña del Mar y Concón presentan sectores construidos en áreas bajas y próximas a esteros, lugares donde un eventual tsunami podría avanzar con fuerza.

Asimismo, expertos señalaron la importancia de considerar las características del suelo y del subsuelo en la planificación territorial, ya que existen terrenos sedimentarios capaces de amplificar las ondas sísmicas y aumentar los daños durante un terremoto.

Los participantes coincidieron en que el trabajo conjunto entre organismos públicos, el mundo científico y las comunidades resulta fundamental para fortalecer la preparación ante emergencias y mejorar la toma de decisiones basadas en evidencia.

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